Dilema ético de la Eutanasia
La eutanasia significa una muerte
Buena. Desde el punto de vista jurídico, es la muerte sin sufrimiento físico
provocada por voluntad propia para un enfermo sin cura. En práctica consiste en
administrar fármacos y otras sustancias que alivien el dolor, aunque con ello
se acorte la vida. La decisión de la aplicación de la eutanasia ha sido un
problema persistente en la historia de la humanidad, ideologías diversas se enfrentan
defendiendo sus argumentos de si debe o no practicarse. Lo que es indiscutible
es que el hombre, como ser racional, capaz de revolucionar constantemente la
ciencia y la técnica y de transformar la naturaleza en beneficio de la especie,
también debe morir con dignidad.
Si lo analizamos la muerte no es un acto sino un
proceso biológico, completamente normal por el que todos deben pasar, y por
supuesto tiene implicaciones familiares y sociales. Desde este punto de vista
la labor médica no debe frustrarse ante el descenso de un paciente, ya que su
función no es inmortalizar a sus pacientes, sino ayudarles a sobrellevar su
sufrimiento.
Aunque establecer criterios de muerte siempre ha
causado gran polémica desde el punto de vista ético y legal. Inicialmente se
publican “los criterios de Harvard”. En donde se definen la muerte como la
pérdida irreversible de la función cerebral y cardiorrespiratorio. Dichos criterios se comprueban por: ausencia
de pulso, electrocardiograma plano en 24 horas, no obtener respuesta a estímulos
externos, aun de intenso dolor, falta de reflejos y ausencia de movimiento
respiratorio, al menos por una hora. En
donde nuevamente se crea la polémica que por medios mecánicos también se pueden
sustituir estas funciones, así que se tiene más en cuenta la pérdida
irreversible de las funciones del cerebro, en donde se comprueban mediante:
estado de apnea, ausencia de reflejos del tallo encefálico, ausencia total de
respuesta a estímulos externos, y el tiempo para evaluar estos parámetros es de
doce horas, en donde se mantendrían las medidas de soporte vital.
Eutanasia, entendida desde su significado quiere
decir buena muerte, o buen morir. Evitando que el paciente con enfermedad
terminal sufra.
En la antigua Grecia no
se veía ningún problema ya que la vida se veía de otra manera. No se concebía una
vida mala, ya que no era digna de ser vivida así que la eutanasia era el mejor
camino, aunque Hipócrates prohíbe a los médicos la eutanasia activa.
Ya durante la Edad Media
se veía la vida más desde el punto de vista religioso, es ahí donde la eutanasia
es vista como pecado, ya que se da la creencia que el hombre no puede disponer libremente
sobre su vida, pues fue dada por Dios y únicamente él es él que puede quitarla
o disponer de ella.
Y con la modernidad, la
posición cristiana no es la única, se empieza a plantear el tema de la salud, y
se piensa que la técnica, de las ciencias naturales y la medicina deberá
prolongar lo más que se pueda la vida, y entonces se ve el dilema de hasta donde
se puede intervenir sin dañar a nadie.
La eutanasia desde el punto de vista legal
a comienzos del siglo XX, numerosos países europeos fundan sociedades y
grupos a favor para legalizar la eutanasia, se valen de médicos, abogados,
filósofos y teólogos.
El primer país en legalizar la eutanasia fue Países Bajos, luego Bélgica
y el Estado de Oregón en E.E.U.U.
En Suiza y Colombia tienen legislado la eutanasia, ya que ayuda a las
personas en fase terminal a morir, teniendo una autorización clara y precisa,
aunque en Suiza se acepta no se puede aplicar en todos los tipos, la eutanasia
activa está prohibida. En Colombia la Corte Constitucional de este país
resolvió que el reconocimiento del respeto a la dignidad humana, y la autonomía
en su Constitución, obliga a interpretar que el Código Penal Colombiano que no
castiga la eutanasia realizada con el conocimiento del paciente, de este modo
se limita la aplicación del artículo 236, que pena el homicidio por piedad con
prisión menor al homicidio simple (de seis meses a tres años).
En la Constitución Política del Estado, en el capítulo I, artículo 2 señala: "Toda persona tiene derecho a: 1) A la vida". Nuestro Código Penal, en el título referido a los delitos contra la vida, el cuerpo y la salud, tipifica el delito de "Homicidio por piedad", en el artículo 112 del citado cuerpo normativo; no se utiliza el término de eutanasia. El artículo 112 del Código Penal señala lo siguiente: "El que, por piedad, mata a un enfermo incurable que le solicita de manera expresa y consciente para poner fin a sus intolerables dolores, será reprimido con pena privativa de libertad no mayor de tres años".
Clasificaciones de
eutanasia
·
·
Eutanasia directa. - dar muerte
intencional a otro cuando hay una enfermedad incurable.
· Eutanasia Activa. - es cuando se hace
una acción para producir la muerte, actuando de manera directa sobre el enfermo
provocándole una muerte sin dolor, por petición del paciente, ya que tiene
alguna enfermedad incurable que deteriora mucho su existencia, sea progresiva o
gravemente invalidante.
· Eutanasia Pasiva. - es aquella donde
existe una omisión intencional y no se inicia o se descontinúa una medida
terapéutica que sostiene la vida, por ejemplo, una bronconeumonía, o dejar de
alimentar por vía parenteral al enfermo, con lo cual se precipita la muerte; es
una muerte por omisión. Pero en ningún momento se abandona al enfermo.
· Eutanasia indirecta. - Consiste en efectuar
medidas terapéuticas que tienen como efecto secundario la muerte, como la
sobredosis de analgésicos, es el caso de la morfina que es utilizada para
calmar el dolor, cuyo efecto secundario, como se sabe, es la disminución de la
conciencia y casi siempre acorta el tiempo de la vida. Aquí la intención,
sin duda, no es acortar la vida sino aliviar el sufrimiento, y lo otro es una
consecuencia no deseada.
Las necesidades básicas o elementales con la que
debe contar un enfermo terminal son las siguientes:
- Las necesidades Físicas. - derivan de las graves limitaciones corporales y,
sobre todo, del dolor. Con tratamientos adecuados se pueden llegar a
controlar un 95 por ciento de los dolores.
- Las necesidades psicológicas. - todo ser humano y más un paciente terminal
necesita sentirse seguro, confiar en el equipo de profesionales que lo está tratando, y contar
con una compañía que lo apoye y no lo abandone. Necesita amar y sentirse
amado, lo que ayuda a elevar su autoestima.
- Las necesidades espirituales. - El ser humano que está próximo a la muerte siente
la necesidad de creer en algo o alguien supremo quiere creer que su
existencia no terminará con su muerte, un creyente necesita a Dios. Es una
grave irresponsabilidad civil y política que la atención religiosa de los pacientes no esté claramente
presente en todas las clínicas e instituciones hospitalarias.
- Las necesidades sociales.- en un paciente terminal la enfermedad y la
proximidad de la muerte producen a quien la padece y a su familia unos gastos y comportamientos no habituales y por lo tanto desajustes en la
familia y su entorno. Toda la atención de los miembros de la familia se concentra generalmente en el enfermo y, si
la supervivencia se alarga, el desajuste puede ser duradero. El paciente
lo ve y también lo sufre.
Luego de ver las implicaciones que tiene la
eutanasia y verla desde el punto de vista religioso y legal, como debemos
nosotros verla dentro de la ética, será que se tiene derecho a dejar
sufrir a alguien una enfermedad dolorosa o tan siquiera dejar a alguien que no
tiene conciencia postrado en una cama?. Que sería lo correctamente humano?, no
será que el sufrimiento humano se puede mitigar con la eutanasia, visto desde
el punto de vista ético sería un acto de compasión por alguien que sufre y no
tiene calidad de vida?.
Para muchos es la única cura, es ejercer el derecho
a morir dignamente. Será que cada quien
es dueño de su vida ya que solo el que sufre sabe de sus penas y dolores,
aunque no poder cumplir con las funciones básicas por sí mismo, pero puede
sentir y ser consciente que no se posee calidad de vida, y se siente atrapado en
una escafandra, y que aunque, la vida es lo más valioso y debe preservarse, pero
la vida con calidad? o la vida encerrados
en su propio cuerpo, padeciendo su propia enfermedad?, cada quien, debe tener
derecho a salir de un cuerpo en el que se encuentra atrapado, sin saber porque
que, parecería una mala pasada del destino, pero no solo por su enfermedad sino
por las imposiciones legales, religiosas, o de otro tipo, pero igual la está
sufriendo, entre tanto lidia con su problema de salud, los paradigmas
religiosos, sociales y económicos. Porque los dogmas, creencias y leyes tratan
de imponer un estilo de vida, afortunadamente aquí en Colombia ya pueden tomar
esa decisión, un acto de humanidad no puede ser visto como un crimen o un
pecado, ya que, en casos terminales, no solo no hay esperanza de vida, sino que
el sufrimiento invade al paciente y a su entorno.
Amar y tener ética en estos casos y en mi humilde
opinión personal es apoyar a los seres queridos en cualquier decisión que tomé,
antes de convertirse en un obstáculo para la decisión que tome alguien que
sufre y padece día a día ya que una decisión de estas es muy personal.
La religión aprueba la eutanasia pasiva, es decir
dejar morir a la persona ya que de acuerdo al diagnóstico médico no hay
esperanza de vida, pero no a ayudar al paciente con medicamentos a morir, no se , pero lo veo como algo
así parece una doble moral.
Por otra parte, vemos la posición de algunos
doctores, quienes no aprueban la eutanasia ya que consideran que esta profesión
sólo puede salvar vidas, y el ayudar a acabar con una vida va en contra de sus
principios éticos como profesionales de la salud, pero también está la posición
de los doctores que creen que el necesario ponerse en los zapatos del paciente
para evitarle dolor físico, falta de calidad de vida y el derecho a morir
dignamente.
Lo cierto es que, aunque cada quien tenga puntos de
vista diferentes, de quien se debe hablar, es del paciente, y quien tendría
todo el derecho y la autoridad moral de elegir sobre su propia sería el mismo, pero es algo
en lo que nadie se pone de acuerdo aún, ya que quien se encuentra en estado
vulnerable es el paciente no nosotros, por lo tanto, el actuar de todos debería
enfocarse a las necesidades del paciente.
El principio de autonomía es primordial en estos
casos, ya que se debe tomar en cuenta lo que quiere el paciente, tratando de
encontrar un equilibrio con lo que es mejor para él, ya que si no se tiene en
cuenta se puede afectar su estabilidad emocional y psicología como también los
resultados terapéuticos, el paciente debe ser considerado en su contexto.
Muchas veces los pacientes no necesitan un
medicamento o una cirugía, sino que una muestra de afecto o interés en ayudarle
sería de gran utilidad en su estado. Lo importante es no cegarse con las
técnicas que aprenden o las competencias inculcadas, pues esto acabaría por
convertirlos en personas sin capacidad de comprender un gesto, una mirada e
incluso la entonación de la voz que muchas veces dice más cosas de las que
parecen. Con esta reflexión no estamos quitándole importancia a nuestras
actitudes desarrolladas en camino del estudio, sino haciendo hincapié en que
somos humanos y sentimos.
Muchos no tienen en cuenta estas apreciaciones ya que
están enfocadas en llenarse de conocimientos y solo este es su objetivo, es por
eso que estas personas cada vez se separan mas de sus pacientes como personas y
verán finalmente una enfermedad.
Todos deberían tener la posibilidad de elegir lo
que consideren mejor para sí mismos, para su familia o su entorno.
Entonces es un dilema serio, no será justo que
quien sufre, ¿pueda elegir si desea continuar con ese sufrimiento o elija
quitárselo?
Independientemente de nuestras creencias
religiosas, o de nuestro punto de vista porque no pensamos en la vida y en la
muerte como un derecho, sería entonces necesario un análisis y personalización
de cada caso por separado si se tratara de alguien más quien debiese tomar una
decisión así.
Aunque también es de tener en cuenta que el porcentaje
de una decisión así es muy pequeño, es mínima la población que toma una
decisión de estas, si es bien sabido por todos estos temas provoca mucha
polémica por su complejidad, su difícil abordaje y su particularidad.
Si pensamos en la ética, que se ocupa de los
valores lo bueno y lo malo, lo correcto y o incorrecto.
La eutanasia se considera un problema ético social,
el lado negativo de la eutanasia , según la perspectiva ético social, se crean
conflictos morales y religiosos, se ve como un homicidio ante la sociedad, se
convierte en un deber el matar, cuando se vuelve legal crea preocupación e
incertidumbre ya que al ser legal se vuelve algo normal y de uso diario, haría
que las vidas de las personas con posibilidad
de practicarse la eutanasia perdieran valor, no se ve el sufrimiento
especialmente en las enfermedades como un camino hacia la interiorización
permitiendo sacar el mejor provecho de las situaciones adversas.
El lado positivo sería la opción libre e individual
de elegir la forma de morir, permitiendo al paciente aliviar su dolor y
sufrimiento.
Visto desde el punto de vista religioso, se piensa
que Dios es el único que puede disponer de la vida de alguien, en los diez
mandamientos se habla de no matar, en Eclesiastés 8:8 {no hay hombre que tenga
potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día
de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni la impiedad librará al que
posee}, se cree que la vida viene de Dios y solo él tiene poder sobre la misma.
Para la iglesia católica la eutanasia va en contra
de la dignidad humana, y la ortotanasia es la forma de correcta de morir, la
eutanasia no es un derecho permitido, se marca la diferencia entre “dejar
morir” o “hacer morir”, la función médica solo se limita a aliviar, o dar los
cuidados paliativos necesarios para evitar el sufrimiento, sin practicar la
eutanasia.
Aunque la iglesia solo acepta desconectar un
paciente que necesita máquinas para mantenerse vivo, ya que se ve como una prolongación
inútil.
Solo en una oportunidad el sacerdote católico Hans
Kung, se muestra a favor bajo el argumento de que : “Dios le entregó al hombre
libertad sobre su vida y la forma en que deba morir”, ya que padece de
Parkinson en estado avanzado por eso que considera la posibilidad de
ponerse en manos de una clínica suiza para darle fin a su sufrimiento, afirma:
“ El ser humano tiene el derecho a morir cuando ya no tiene ninguna esperanza
de seguir llevando lo que según su entender es un existencia humana” , señala
el teólogo y catedrático de la Universidad Alemana de Turingia.
Bueno en un tema tan complejo en donde se podría concluir, que solo quien lo vive y
lo siente debe tener la posibilidad de elegir lo que considere mejor para sí
mismo y para su entorno familiar y social, pero la realidad es otra debido a la diversidad de posturas acerca de este tema.


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